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CAVIDA Centro de Atención a la Violencia Doméstica2019-02-18T12:22:11+00:00

GRUPO ABIERTO DE MUJERES QUE VIVEN VIOLENCIA

El grupo CAVIDA ha abierto un GRUPO DE MUJERES QUE VIVEN VIOLENCIA que trabaja los jueves de 8.30 a 10 AM.

A este grupo pueden derivar a cualquier mujer (sin cita ni aviso previo) para que reciba una atención lo más inmediata posible, a reserva de que su situación sea:que esté en terapia individual o familiar y requiera de un refuerzo grupal, o bien que tenga una urgencia en el momento y asista mientras recibe otro tipo de atención.

Estas personas podrán acudir a este grupo un máximo de 6 sesiones, mientras se atiende su crisis y se le deriva a un servicio más permanente o adecuado a su situación.

Se pone a la disposición de la comunidad de terapeutas del ILEF la posibilidad de derivar a este grupo a pacientes o personas conocidas que lo requieran.

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Centro de Atención a la Violencia Doméstica

Integrantes: Soren García-Ascot, Ana Lué García-Videla, Diana Hernández, Patricia Magallanes, Edgar Núñez, Guadalupe Ordaz, Norma Rodríguez y Adriana Segovia.

Grupos terapéuticos

Existen cuatro grupos terapéuticos para personas que han vivido violencia: dos grupos de mujeres, uno de hombres y uno de padres.

Mayor información ednumi@hotmail.com con Edgar Núñez.

Cavida trabaja todos los jueves de 8:30 a 10:00 a.m.

  • Grupo abierto de mujeres: Sesiona todos los jueves, se puede asistir sin previa cita.
  • Grupo de mujeres: Sesiona cada quince días.
  • Grupo de hombres: Sesiona cada quince días.
  • Grupo de padres: Sesiona cada quince días.

Objetivo

Nuestro trabajo permanente consiste en el diseño y operación de un modelo de intervención terapéutica para el tratamiento de violencia familiar, generado a partir de la discusión teórica del equipo y de la atención terapéutica a familias con problemas de violencia, que además ha derivado en capacitación a operadores que trabajan con violencia.

Fundación

CAVIDA se fundó en 1996 con la Coordinación del Doctor Ignacio Maldonado, retomando el trabajo de un grupo previo que había realizado un proyecto específico en violencia. CAVIDA inició sus actividades como un equipo especializado en la atención a familias que han vivido violencia, en el contexto de la atención brindada por la clínica de atención a la comunidad. Durante sus 23 años de existencia han sido coordinadoras también Flora Aurón y Adriana Segovia.

Marco teórico

Partimos de la concepción de la violencia como el ejercicio del poder que afecta negativamente la libertad y la dignidad del otro (Foucault). Esos otros generalmente se encuentran en un estado más vulnerable del que somete, ya sea por su sexo, edad, fuerza física, fuerza de estado, o relación de parentesco. Este sometimiento utiliza métodos que generalmente causan grave daño físico o emocional en quien se ejerce. Nuestro principal apoyo teórico lo constituye la teoría general de sistemas o teoría sistémica; así como la atención a la distinción de la primera y la segunda cibernética, para observar en los sistemas aquellos cambios que mantienen la estabilidad y los que permiten cambios de estructura o de segundo orden (segunda cibernética). En la cibernética de segundo orden además está incluido el observador como parte del sistema. Mantenemos una perspectiva de género, de derechos humanos y respeto al interés superior de la infancia; analizamos también el tema del poder. Observamos aspectos psicoanalíticos en la medida que esta visión permite comprender los conflictos intrapsíquicos, así como el pasaje transgeneracional de la violencia. Igualmente trabajamos con los lineamientos teóricos del socioconstruccionismo y de los modelos estructural y narrativo de la terapia familiar. Nuestras premisas éticas y terapéuticas comprenden los principios de transparencia, multiparcialidad y el reconocimiento del doble papel que jugamos como terapeutas y como agentes del control social.

Manifestamos el rechazo a la violencia en todas sus formas e insistimos en la responsabilización de los involucrados, quien ejerce la violencia debe responsabilizarse por su agresión y quien la recibe, si es adulto, debe responsabilizarse de su cuidado personal; a los adultos les corresponde asumir la responsabilidad de los miembros más vulnerables de la familia. De estas posturas éticas y teóricas emana el respeto a la diversidad y una visión tendiente a resaltar los recursos de las personas y las familias.